miércoles, 27 de marzo de 2013

ELLA ❤



Sé que no es fácil, también sé que crees que la mala suerte jamás saldrá de tu vida, y que no merece la pena seguir si todo son obstáculos.

Puede que pierdas la fe, puede que haya días que creas que es imposible continuar, y puede que otros te cueste demasiado sonreír.

Puede que creas que estas sola, que nadie te quiere lo suficiente como para echarte de menos, y puede que sientas tal vacío, que creas que nada ni nadie pueda llenarlo.

Pero si te digo algo, vivir consiste en eso. En estar mal, en estar bien, en valorarte, en hacer que te valoren, en quererte, en intentar querer, y en aceptar que te quieran.

Debes creerte capaz para conseguir todo aquello que te propongas, debes hacerte aún más fuerte de lo que eres, y llegar al final.
No tienes que rendirte por no tener lo que quieres o que las cosas no te estén saliendo del todo bien.

Puedes luchar por conseguirlo y así el día de mañana no te preguntarás que habría podido pasar.
Debes de creer en ti misma, desafiar a la vida, reírte de los imposibles y pensar que después de la tormenta siempre llega a la calma.


En algún momento hay que decidirse, los muros no mantienen a los demás fuera, sino a ti dentro.

Puedes pasarte la vida levantando muros o puedes vivir saltandolos.

Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzar.

Es en esos momento cuando te planteas si en realidad vale la pena... es cuando te planteas hasta cuanto quieres y puedes soportar.

Porque siempre llega ese momento de desesperación, de impotencia, de cansancio y de decir "hasta aquí", pero luego vuelves a caer, siete, ocho incluso mil veces más sobre las mismas piedras.


Involucrarte lo justo y necesario...esa es la clave.



Eres fuerte, no lo olvides.

"No hace falta que te diga nada, creo que sabes todo y está todo dicho, Aquí estoy y estaré siempre.

Dentro de unos meses me voy, que no estaré tan cerca como ahora.

Pero aquí seguiré y estoy seguro que una de las grandes cosas que me llevo y para siempre eres TU.

Te Quiero"


sábado, 16 de marzo de 2013

El tiempo cura, pero también mata.



Siempre es el tiempo.
Lo que antes te sorprendía ahora se ha convertido en rutina, una rutina que encierra sin barrotes.
Un círculo vicioso que vuelve al inicio cuando menos lo deseas.


Cuando algo que te hace feliz acaba sin que tú lo quieras, lo peor ( y lo único)  que te queda son los recuerdos.

Los recuerdos invaden tu mente y te abrazan el corazón.

Te hacen recordar su sonrisa, sus manos, pero no su olor.

Una foto puede recordarte sus fuertes abrazos pero no cómo era sentirle en tu espalda.

Aún recuerdo sus ojos, pero ya no recuerdo cómo era el escalofrío que sentía cuando me miraban.

¿Veis? A eso me refiero.

Las cosas no solo empiezan y acaban, dejan un rastro invisible de recuerdos, la mayoría dolorosos, que te hacen vivir atado al pasado como quien se agarra a un clavo ardiendo.

Lo peor es que, aún cuando esos recuerdos dejan de traerte lágrimas para regar tus ojos, te siguen encogiendo el corazón, porque, para mí, no hay nada más poderoso que ellos.

¿Qué tiene más poder que un puñado de dolorosos e imborrables recuerdos? Pueden arruinar tu presente y redirigir tu futuro.


La delgada línea entre lo correcto y el impulso de cerrar los ojos y dar el paso sin pensarlo.

Antes de que el momento se quiebre y los trocitos despedacen cada minuto que pasa, sin detenerse, sin preguntarse para qué seguir.

¿Y si el día de mañana no existe? ¿Y si hemos estado malgastando nuestro tiempo?
Llegará el día.
Algún día.
Eso espero... 



viernes, 1 de marzo de 2013

Es fácil hacer difícil lo sencillo.

He estado demasiado tiempo sin dedicar un minuto a reflexionar un poco y preguntarme cómo están yendo las cosas.

Últimamente me he limitado a vivir sin pensar, sin revisar decisiones, acciones ni sentimientos.
La necesidad de un grandísimo cambio en mi vida lleva bastante tiempo atormentando a mi fuerza de voluntad, pero lo cierto es que sí, ya hacia falta, poco a poco lo voy consiguiendo.

Llevo varios meses siendo un poco más realista que antes y valorando bajo mi punto de vista lo bueno y malo de cada persona, situación, o argumento.

Podríamos estar hablando de rencor, injusticia, malas caras, odio, falso perdón, falsas sonrisas, falsos detalles...pero también muchas cosas buenas, demasiado buenas.
La palabra "diferente" aparece más de lo que me gustaría, detrás de todas esas cualidades que no debería desaprovechar.

Analizar actitudes y que sólo salgan excusas, aunque poca excusa sale a la luz cuando hay poco que excuse tu comportamiento irracional.

Era hora de un cambio, llegó la hora de echar rencores y personas fuera, si hoy no están ahí es porque así lo decidieron o con el tiempo me di cuenta que se vivir sin ellas y poco se puede hacer ante mentes aún más irracionales que la mía propia.

Ya era hora que la paciencia se agotara, llevaba mucho tiempo en números rojos, racaneando esperanzas.

También hay muchas personas a las que echo de menos, que quizá no supe valorar lo suficiente cuando de verdad estaban ahí, o quizá solo echo de menos los momentos, no lo sé-

La cuestión es que necesitaba un gran cambio después de todo, y poco a poco lo conseguí.

Y oye, Pensando todo en frío y después de un tiempo, creo y no me equivoco que es una cosa que ahora me alegro que pasara.


¿Sabéis? Ya ha pasado un tiempo y hoy soy capaz de mirarme en el espejo y sonreír porque soy feliz.

Sí, después de todo soy feliz.

Me alegro porque aprendí la lección muy bien, me alegro porque he crecido.