domingo, 16 de octubre de 2011

A veces, la vida toma un giro inesperado en la dirección correcta

Juré que nadie volvería ha ilusionarme, que nadie volvería a tener la capacidad de hacerme llorar o sonreír con una sola palabra...
y de pronto apareciste tú, con esas tonterías de niño pequeño, con nuestras conversaciones que me hacían estar bien hasta en los peores días, con todas tus palabras bonitas.. le diste la vuelta a todos mis pensamientos, me diste una razón más por la que sonreír.


+¿Qué te pasa?
- Que le necesito...
+ ¿Y qué pasa por éso?
- Que yo NUNCA había necesitado NADA

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